ESTUDIOS INTERNACIONALES DE LA BIBLIA

Lección para el 19 de setiembre

Esdras: Un Sacerdote para el Pueblo

Versículo Clave: “(Esdras) dijo: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo”
– Esdras 9:6.

Escritura Seleccionada:
Esdras 9.

EL LIBRO DE ESDRAS es el primero de los libros post-cautiverio y se ocupa sobre todo del único remanente que tenía un corazón para Dios. Registra el regreso a Jerusalén bajo Zorobabel, por decreto de Ciro, un remanente de judíos que sentaron las bases del Templo. A continuación Esdras restauró la ley y el culto (Esdras 1:1-11; 3:1-13). La masa de la nación y la mayoría de los príncipes, se mantuvieron de preferencia en Babilonia y Asiria, donde fueron prosperados – Esdras 2:2.

El material del Libro de Esdras es histórico y junto con el Libro de Nehemías tratan la historia de Israel, fue escrita por los escribas, quienes también escribieron el Libro de Crónicas. Esdras, el escritor del libro que lleva su nombre, fue un escriba, un hombre educado, cuya genealogía se remonta a través del sacerdocio de Aarón (Esdras 7:1-5,11). Se cree que Esdras no estuvo entre los que subieron primero a Jerusalén bajo la proclamación de Ciro, es probable que no naciera hasta mucho más adelante, después de ese acontecimiento importante. El registro de los seis primeros capítulos de Esdras abarca un período de veinte años y después de un intervalo de unos cincuenta años pasó a los acontecimientos registrados en el séptimo capítulo. La historia del regreso de su cautiverio y las experiencias de las personas en relación con la reconstrucción del templo, es probable que lo obtuviera en los registros de los escribas en Jerusalén.

Al establecer la escena representada en el capítulo de nuestra lección, vemos que el remanente había perdido su posición. En el versículo 2 de Esdras 9, leemos: “Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado”. Cuando Esdras oyó estas palabras, estaba muy angustiado, tanto es así que rasgó sus vestidos, e incluso se arrancó el pelo de la cabeza y la barba. Esto lo llevaría a decir las palabras que se encuentran en nuestro versículo clave. Después de caer de rodillas y extendiendo sus manos a Dios, confesaría todo su sentimiento de lo más profundo de su corazón. Él expresa su dolor por sus transgresiones, rinde acción de gracias a Dios por su misericordia y le pide que intervenga en nombre del pueblo (Esdras 9:3-5,7-15). El pueblo y sus dirigentes responden a la petición de Esdras con un gran sentimiento de tristeza y emoción.

Esdras magnifica la Ley, muestra a la gente que sus problemas fueron el resultado de su fracaso por no guardar la Ley, que el procedimiento adecuado era volver a la Ley y tratar de mantener lo mejor de sus capacidades. Estas fueron palabras difíciles de seguir, significaba la ruptura de los lazos familiares. Fue un fuerte, pero justo castigo por quebrantar la Ley. Como resultado de su separación el pueblo sería restaurado. Esto demostraría ser muy importante para su existencia, desde entonces por este espíritu se han mantenido unidos los judíos, separados de todos los demás. “Bienaventurado el pueblo que tiene esto; Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová” – Salmo 144:15.



Asociación De los Estudiantes De la Biblia El Alba